lunes, diciembre 24, 2007

gineceo

En la Grecia antigua, gineceo era una habitación para mujeres. Por extensión, un lugar donde sólo hay mujeres ( [fam.] María Moliner, 2007).

Así lo usa Álvaro Vargas Llosa en el corto pero interesante y triste relato de Doña María Calderón quien “organizó en Arequipa, en reclamo de paz y en defensa de la Corona, a un grupo de agitadores que llamaron la atención del rebelde. Francisco de Carbajal, el implacable jefe militar de Gonazalo las encerró en casas privadas para tenerlas vigiladas. Desde su prisión volvieron a la carga, en especial Doña María, quien llamó «sangriento tirano» a Gonzalo. La actitud de esta mujer despertó emulaciones y el gobernador, temiendo que cundiera el ejemplo, mandó a Carbajal a poner orden en el gineceo de una vez por todas. Carbajal ordenó a los vigilantes negros que la estrangularan y la colgaran en la ventana para que todos la vieran” . (La mestiza de Pizarro, pp. 190–191)

viernes, diciembre 21, 2007

Fuste

Nos cuenta Álvaro Vargas Llosa en La mestiza de Pizarro, que Juan de Rada era un “hombre con experiencia militar y fuste suficiente para vencer el miedo...” (pg. 102) Para este vocablo, el Diccionario de uso del español María Moliner (2007) registra en su séptima acepción: Considerable importancia o categoría de una persona: “hombre de fuste” y añade que “también se aplica a una cosa: ‘Una empresa de fuste’.

jueves, diciembre 20, 2007

Mancar

En La mestiza de Pizarro, Álvaro Vargas Llosa escribe que los “guijarros y mosquitos mancaban los caballos.”(pg. 59) El nuevo diccionario “María Moliner” registra mancar como: (2) tr. Lisiar o estropear cualquier miembro.

El nuevo
Pequeño Larousse 2008 registra el substantivo mancaballos usado en Chile: “insecto coleóptero que pica a las caballerías entre el casco y la carne.”

martes, julio 31, 2007

Guijarro

Los guijarros son piedras pequeñas como las que se encuentran al borde de un río. (Larousse 2003) El DRAE (2001) y el diccionario Enriquezca su vocabulario registran más bien guija. En el diccionario Enriquezca aparece guijarro como voz emparentada. El DRAE lo define como “canto rodoso”.

En su libro La mestiza de Pizarro, Álvaro Vargas Llosa, escribe sobre el posible efecto de guijarros en el campo de batalla:

La caballería salió a hacerles frente, decidida a vencer o morir. Sobre el cascajal que formaba el río, ejércitos de guijarros y mosquitos mancaban los caballos.


martes, julio 17, 2007

Aherrojar

El verbo aherrojar tiene su origen en el latín ferrum, hierro (DRAE). Significa encadenar, poner a alguien grilletes de hierro” oprimir o subyugar (Diccionario de Reader’s Digest). En La mestiza de Pizarro, Álvaro Vargas Llosa me recuerda la historia del cacique Hatuey quien fue quemado en la hoguera por rehusar que lo bautizaran. Nos cuenta cómo Atahualpa se libró de la hoguera al aceptar su bautismo. No obstante, aun así lo mataron. Fue ahorcado pero no sin ver “a su hermana Quispe Sisa en brazos de Pizarro y (…) a su máximo jefe militar, Calchumina, aherrojado por Hernando Pizarro, … ” (pg. 32)

viernes, julio 13, 2007

Chafalonía

No recuerdo si fue Robert Graves o la serie televisiva de su novela Yo, Claudio que puso el sarcástico comentario en labios de Livia de que el pueblo romano gustaba pensar que se gobernaba a sí mismo. En la historia hay también pueblos subyugados que han creído gobernarse a sí mismos y que son independientes o autónomos sin en realidad serlo.

Pensé en ello al leer lo que nos cuenta Álvaro Vargas Llosa en La mestiza de Pizarro. Para evitar sublevaciones, los conquistadores quisieron hacerle creer a los incas que su nación era independiente o al menos autónoma. Los hermanos Pizarro coronaron soberano al inca Manco Cápac II poniéndole “una corona de chafalonía y un manto de lentejuelas” (p. 21). Antes de pasar a ser chafalonía, posiblemente la corona española de Manco Cápac II formara parte de objetos de gran valor étnico y cultural.

Chafalonía no aparece en mi Larousse 2003 ni en el Clave (2004). Sí aparece registrado en el DRAE (2001): conjunto de objetos inservibles de plata u oro, para fundir. Dicho vocablo, que forma pues parte del léxico histórico de la conquista, se registra notablemente en Diccionario de las Américas (1995) y también lo ha registrado Elvira Muñoz en su Diccionario de Palabras Olvidades o de uso poco frecuente (1993) acompañado del sinónimo algo irónico de “chatarra (de plata u oro)”.

Paniaguado

En la política estadounidense, hay quienes se quejan de los paniaguados de la Casa Blanca. En este caso, los paniaguados son aquellos que están excesivamente favorecidos y protegidos por el presidente.

En La mestiza de Pizarro, Álvaro Vargas Llosa nos cuenta cómo Hernando Pizarro sin querer “abanicó las ambiciones de su rival” Diego de Almagro cuyos “paniaguados (…) le susurraban al oído día y noche” (pgs. 19–20). Paniaguado es aquel “allegado a una persona y favorecido por ella” (DRAE [2001] 2ª acepción). Me hace pensar en pan y agua, pero según el DRAE, es una versión de “paniguado”, del latín panificātus, “mantenido a pan”. El Larousse (2003), añade que el paniaguado es alguien “excesivamente favorecido” y “protegido”.

Encontramos otro ejemplo en el editorial de El País del 26 de octubre de 2007, "Grietas en Teherán". En éste se comenta la situación política en Irán y cómo «La salida de Lariyaní, y su sustitución por un directo paniaguado de Ahmadineyad, Said Yalilí, ha provocado, sin embargo, una fractura abierta de puertas afuera de un régimen que pasa por monolítico.»

miércoles, enero 17, 2007

Guía triste de París

Esta recopilación de vivencias parisinas de los años 70, con elementos elementos de “fantasía” me ha gustado aunque quizás, me parece, “Guía agria de París” hubiera sido mejor título, pues en las cortas narraciones de vivencias de peruanos e hispanos en París, el tono es bastante acerbo. Por el ejemplo, al hablar de Miss Perú nos dice:

“… [l]a señora tan elegante y cincuentona … había sido Miss Perú y Miss Mundo, de todo había sido, parece ser, pero en su debido y pasado momento, y ahora lo que era, por más que tratara de disimularlo, es una mujer bastante subidita de peso y tambaleantemente borracha. Linda quería seguir siendo, pobrecita … pero su momento ya había pasado … la ex todo… ” (p. 39)

Pero repito que me ha gustado. Su estilo es vivaz y consciente del idioma:

“ – … le estoy pidiendo … un rollito de scotch tape, para pegar bien unos sobres …
– Entonces tendría usted que haberse expresado correctamente, mi general … lo interrumpió Rosita … En castellano correcto esto se llama cinta engomada, con mil disculpas, mi general.” (p. 122)

Con todo los cambios que acontecen en Latinoamérica, lo que cuenta Bryce me parece a veces un testimonio, como el modo de pensar de Doña Enriqueta:

“Nuestro gobierno es una emanación de la voluntad del pueblo, doña Enriqueta … ampliamente democrático y reformista …
Doña Enriqueta … no pudo evitar una muesca de asco, porque lo único que puede emanar de tanto pueblo y tanta cosa popular es mal olor … porque el presidente … pariente suyo por Adán, emanaba de una familia tan devota como honesta y patricia. ” (p. 153)

Bryce nos cuenta también sobre otros temas sociales como, por ejemplo, el caso de discrimen contra un homosexual, o el enfrentamiento entre un frustrado donjuan latino y los que, por evitar que una árabe sea objeto de sus conquistas, le “aplican la ley del más macho con nocturnidad, alevosía y gran maldad, y eso equivale a que te caen de a montón magrebí y te dejan bien pateado en el suelo y convertido en carne de ambulancia.” (p. 21)

Son temas locales pero universales, del pasado pero de actualidad.